|
El maestro es lo más grande que existe.
El maestro es nada menos que aquel ,
que no solo vive para sí mismo sino que vive para sus estudiantes.
Vive con sus estudiantes .
Vivirá en sus alumnos, aún después de morir el maestro.
El más grande maestro es Cristo.
El es, para los maestros ,
el modelo único. Cristo no vivió para sí mismo.
Vivió por nosotros. El vino al mundo para vivir con nosotros.
Y, finalmente nos dejó Su Cuerpo y Su Sangre para vivir en nosotros.
Cristo nos enseñó que ser maestro
significaba vivir por el discípulo y en el discípulo.
Todo ello lo enseñó Cristo no solo con palabras sino con su ejemplo personal.
Tener a Cristo de modelo de maestro es algo sencillamente maravilloso.
Es una experiencia única. Nunca podrá entrar la rutina en nuestras vidas.
Siempre habrá felicidad y el gozo de estar viviendo por el estudiante .
Tanto en las buenas como en las malas.
El maestro que tiene por modelo a Cristo,
gozará por tener la convicción que su vida no es en vano,
que aún es pues de su muerte vivirá en sus estudiantes.
Ante una tal visión del maestro,
por más años de experiencia que posea, cada año escolar es un nuevo empezar.
Cada alumno es una nueva persona.
Los maestros tenemos que ver a cada estudiante ,
con los ojos que Dios ve a cada persona que ha creado.
Los maestros tenemos que ver a cada estudiante ,
como queremos que Dios nos vea a nosotros.
Los maestros tenemos que sonreír a cada estudiante,
como queremos que Dios nos sonría a nosotros.
|